Poesia de lo Perdido
miércoles, mayo 15, 2013
Video youtube de exposición sobre Jorge Teillier
"Entre Agujas y Letras : Homenaje a Jorge Teillier" es un proyecto expositivo donde interactúan la poesía de Jorge Teillier y la plástica, lo visual y la literatura unidos para crear nostalgia de la nostalgia... un viaje al pasado de cada uno.
(Ver video AQUI )
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Claudia Tapia
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miércoles, mayo 15, 2013
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sábado, abril 27, 2013
jueves, noviembre 15, 2012
DESDE QUEBRADA DE ALVARADO A JORGE TEILLIER
DESDE QUEBRADA DE ALVARADO A JORGE TEILLIER
No sé si estamos ciegos de nacimiento o no queremos
ver. O es mucho trabajo asistir a una exposición de arte o las exposiciones no
quieren llegar hasta nuestro living. O, simplemente, es una lata pensar. ¿Fenómeno,
éste, de la soledad en nuestro tiempo? ¿Soledad por ceguera de los medios de
comunicación?
Pero hay hormiguitas, hay gente con más fe que uno
que se las da de escritor u, ocasionalmente, de comunicador social. Visto desde
más lejos: ¿o es que la prensa escrita está muy ocupada en hacer dinero, así
como la tv tampoco da cuenta de la vitalidad del arte?
Lo singular que remece mis neuronas, esta vez, es
que recibo la visita de una poeta del hilo y la puntada. Y lo más
extraordinario es que ella trabaja en sus bordados, en sus aplicaciones de tela
y todo otro material, en sus costuras, soñando con las mismas puntadas que a
los sueños daba aquel tipo inolvidable, aquel poeta Jorge Teillier.
Esta hormiguita también tiene nombre, y hay que
decirlo fuerte, es CLAUDIA TAPIA, cuyo origen está en la república de Quebrada
de Alvarado, paso de incas y conquistadores españoles, enclave rodeado de
cerros que detienen vientos y nubes y dan a su paisaje una característica
esencial y única. Un enorme y fantástico nido verde. Lo dice un andador. Andorra,
agregan otros. Es país, además, de notables poetas, como Renán Ponce (hoy en
Limache) y Cristián Moyano -“Chirimoyano”- hoy en Chile, mañana en Argentina,
quizás Bolivia, Perú o cualquier punto del continente.
Claudia Tapia, no es una desconocida pues tiene
innumerables exposiciones personales en nuestra Región y también en países
sudamericanos. Innumerables presentaciones colectivas de relevancia colocan su
nombre en un portal de privilegio.
Su admiración, su encarnación con la obra de Jorge
Teillier no es casual. Percibo una unidad en la génesis poética del lautarino y
en la íntima seguridad del oficio artístico de Claudia Tapia. “Yo quiero ser Rimbaud” anuncia aquel a
los 16 años. Yo soy Claudia Tapia, dice ella con su obra. Nada de todo eso son
redobles en tambores de guerra; al contrario, es intimidad y creación de algo
nuevo en ambos. Que curioso: algo nuevo, ya sea con la palabra o con las manos
acariciando el hilo. Algo viejo pero nuevo gracias a un espíritu nuevo.
Indudablemente, al observar los tapices de “Poesía
de lo perdido”, y ahora de “Entre agujas y letras”, el manifiesto telleiriano
está presente, no sólo como una trama simbólica, sino que la memoria insistente de ambos está en el paisaje
pueblerino de uno y en la mirada hacia la intimidad que roza la piel en la
memoria lárica de ella. Hasta ahí un encuentro.
Ahora, el matiz de disensión: “Creo que todavía estoy en una etapa en la cual no he llegado a la
adultez, o sea, todo lo que pasa ahora es como si le pasara a una especie de
niño o adolescente”. No es irrelevante esta expresión que registré el
verano de 1988 de labios de Teillier: bajo el cielo negro de la patria, él está
sitiado, sólo tiene escasos amigos y es el “guardián del zenteno”. Claudia Tapia,
al contrario, no teme nada, es una artista que arriba a la madurez de su arte,
artista a la cual, si uno la mira a los ojos, llega hasta la piel de sus manos.
El amoroso esfuerzo para recrear un espacio donde ella sitúa al poeta que
piensa, o al poeta que duerme, es una invitación especial que se denomina
relación obra-espectador. Pues, a esa puntada admirable entre la mente y las
manos, ella une la luz que se llama alma. Porque la obra con alma, es,
simplemente, poesía. Y perdura. En eso son hermanos Claudia Tapia y Jorge
Teillier. En verdad, no es una lata pensar.
H. Ortega-Parada
Olmué, noviembre 2012
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Claudia Tapia
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lunes, noviembre 12, 2012
Exposicion Entre Agujas y Letras : Homenaje a Jorge Teillier
Hallazgos de un mapa de
Teillier
Texto de Andrés Ovalle
Entre
agujas y letras, homenaje a Jorge Teillier es el nombre de la
exposición que Claudia Tapia muestra hasta el 30 de noviembre en el instituto
Chileno Norteamericano de Cultura de Valparaíso.
Todo lo
relacionado con el poeta Jorge Teillier me evoca un viaje por el lenguaje y los
paisajes del sur; los trenes, el vino, los queltehues, la lluvia, el hallazgo y
su amistad con el artista Germán Arestizábal, y esto último porque ambos
realizaron libros –rarezas- donde arte y poesía llegan a un diálogo de compleja
profundidad creativa (*)
Teillier
nunca recibió en premio Nacional de Poesía, así como Arestizabal aún espera el
Nacional de Arte en Valdivia, aunque sabemos que pese a la grandeza de sus
obras no lo reciben porque no pertenecen a la academia ni sus carreras
circularon entre las elites del arte chileno, sino por el contrario, sus obras
se concretaron en el borde, en la frontera humana de lo imaginado y en medio de
estaciones y tabernas de provincias, lejos del glamour y las pompas del
beneplácito oficialista.
Con estos
pensamientos en mente llegué a la exposición Entre agujas y letras,
homenaje a Jorge Teillier, donde Claudia Tapia interpreta la poética de
Teillier usando signos objetuales que asemejan el encuentro de un pueblo
perdido en el desierto -una memoria en grises y colores tierra- y que
pareciera arribamos luego de un viaje en el tren de la poesía para descubrir
hallazgos arqueológicos y voces que el viento mueve a través de la pluma del
poeta.
En esta
aventura arqueológica palpita la voz de Teillier:
Un vaso de cerveza
una piedra, una nube,
la sonrisa de un ciego
y el milagro increíble
de estar de pie en la tierra.
Su voz se
escucha como huellas y sedimentos de una cartografía ausente; como un mapa que
señala recorridos para encontrar su naturaleza intuitiva; mapa que Claudia
desentierra y con el cual sigue secuencias de escritura para develar la belleza
en obras que se abren como ventanas al mundo íntimo del poeta.
IMAGENES DE LA EXPOSICIÓN
Claudia
crea un montaje expositivo que sorprende por su elegancia y que unifica
mediante color y el trabajo de superficies, fondos manchados por capas
delicadas de pintura que evocan memoria. La artista teje planos de texturas y
significaciones ornamentales sobre los cuales dispone su imaginería encontrada:
telas, papeles, huesos, cartas, camisas, plumas, candados, botones, timbres,
figuras de plástico, y todo un vocabulario asociado a lo objetual y al gesto
plástico, elementos que van formando una lectura capaz de cautivar el interés y
la percepción del receptor.
En estas
obras el protagonista es Teillier y la artista se encarga que así sea,
quedándose ella tras bambalinas (en su oficio de directora de arte para cine y
donde otros se lucen), lo cual se agradece porque no impone su lirismo visual
por sobre el lirismo del poeta, sino que lo deja palpitar en cada
significación, en cada una de sus meditaciones visuales.
También
reconocemos en la propuesta un planteamiento de semejanzas que guían la
interpretación de los textos, una similitud donde se relacionan objetos -un
juego de símbolos- en el que se conserva la identidad de cada cosa para que
puedan asemejarse a las otras y aproximarse a ellas. Esta reflexión sobre el
lenguaje y las cosas nos recuerda Las Palabras y las Cosas de
Michel Foucault: “la semejanza ha desempeñado un papel constructivo en
el saber de la cultura occidental. En gran parte, fue ella la que guió la
exégesis e interpretación de los textos; la que organizó el juego de los
símbolos, permitió el conocimiento de las cosas visibles e invisibles, dirigió
el arte de representarlas.”. Y esto porque estas composiciones son una
representación de la poética de Teillier, siguen el hilo del lenguaje para
llegar a su semejanza, a su dualidad desde la creación.
Claudia
asemeja la escritura desde su propia escritura, es decir, con agujas e hilos
escribe el reflejo de cada texto, tomando del imaginario de los perdido su
vocabulario, el que organiza siguiendo la intuición y dejando que los objetos
ofrezcan sus asociaciones intrínsecas, posibilitando discursos y nutriendo la
mirada de una luminosidad especial que asemeja las superficies a un mapa de
viaje, mapa donde Claudia y Teillier dialogan de arte y nosotros los observamos
tras la dimensión de una realidad que no es tal sino poética.
La
exposición cobra su dimensión más elevada –vivida- cuando nos introducimos en
la esfera íntima del poeta, en la recreación de su entorno y lectura cotidiana.
Esto gracias a una escenografía compuesta por paredes cargadas de cuadros que
también son poemas; una mesita junto al sillón vacío de Teillier y donde hay
cartas, una taza de té, libros, una lupa, una copa de vino y otros objetos
sobre miles de cáscaras de nueces que bajo los pies forman una alfombra,
logrando un cuerpo tridimensional que consigue identificarnos con la ausencia
de quien dejara su vida en ese espacio habitado por sus palabras y sus cosas.
En este
encuentro arte-poesía existe un sello personal de accidentes y situaciones
donde resuena una estética híbrida, una alquimia de técnicas y materiales que
revela un vuelo alto sobre el territorio de Teillier; un vuelo sobre el legado
de una obra que es territorio de tránsito para la poesía chilena.
Publicadas por
Claudia Tapia
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lunes, noviembre 12, 2012
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